Otra vez la navidad… y los dichosos regalos

Desde que tengo memoria he experimentado una especie de repulsa hacia la navidad, hay algo de ella que me produce alergia y no lo puedo evitar, no se cómo lidiar con las típicas preguntas de…

¿y tú que quieres que te regalemos por navidad?

suelo decir que nada, y acompañar a esta frase con una cara de orco digna de la mejor novela gráfica… no lo puedo evitar, esa preguntita saca lo peor de mi, me pasa lo mismo para los cumpleaños, si me preguntan qué es lo que quiero me bloqueo, me quedo en blanco y encima me enfado… soy un caso, lo se.

Pero en mi disculpa puedo decir que si bien soy una persona bastante caprichosa, mis caprichos suelen ser relativamente caros, motivo por el cual me los compro cuando y cómo puedo… no puedo pedirle a nadie que me compre ese objetivo detrás del que voy, o que me compre ese pedazo de monitor que tan bien me vendría para trabajar, porque no son regalos que se puedan hacer a la ligera, me gusta mirar y remirar los productos y darles mil vueltas hasta que me decido y generalmente acabo haciendo la compra de manera online, lo que suele conllevar que desde que me decido hasta que recibo el producto pasa más tiempo que si me voy al centro comercial de turno y lo compro, con lo que cuando me preguntan por los regalos de navidad (o cumpleaños) cuatro o cinco días antes de la fecha de entrega me encuentro con que ni se lo que quiero, ni en el hipotético caso de saberlo a la primera es viable hacer el pedido y que llegue a tiempo.

Al final tendré que optar por hacer “listas de deseos” o Wishlist, ir anotando durante todo el año las cosas que se me ocurren y que cada cual pueda ver ahí lo que me quiere o puede comprar… y que de ahí elijan, vamos como en las listas de boda pero para regalos del día a día.

 

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