Single post

Piensa un poquico y relaciónate más

Hace unos días leia un artículo que nos planteaba la pregunta ¿Para qué recordar las cosas si existe Google?, en este artículose exponía que hoy en día en cuestión de segundos tenemos acceso a cualquier dato o hecho que necesitemos saber con tan sólo abrir una ventana en un navegador. Una ventana que no tiene porqué estar en el escritorio de nuestra casa u oficina, puesto los llamados smartphones están en la mayoría de los bolsillos de la población. El artículo decía que todos estos avances son útiles y beneficiosos, pero que esta tendencia a no realizar el esfuerzo de recordar, sino que recurrir a los buscadores podría estar “atrofiando” nuestros cerebros.

Según un estudio basado en cuatro experimentos, los autores concluyeron que la gente está recordando menos información y que, en cambio, recuerda dónde encontrar la información que olvidaron. Si te hacen una pregunta cualquiera de complejidad aparentemente simple, puede que te sorprendas a ti mismo al ver que lo primero que te viene a la mente no es la respuesta, sino la página en la que vas a poder encontrarla. No debería de extrañarnos que si nos preguntan la capital de un país lo primero que se nos venga a la vente es la página de la de ese país en la que podemos ver todos los datos relacionados con el mismo.

Este concepto de confiar en externas es conocido como memoria transactiva, que es la suma de los conocimientos que maneja un grupo. Dicho de otra manera, si desconoces algo acudes a otro integrante de tu grupo que conoce la respuesta. Los autores proponen que el acceso a información vía internet conforma una nueva manera de memoria transactiva, pero que en este caso el acceso a esta fuente afecta nuestra memoria.

Algo que queda claro es que nuestra memoria se está adaptando a las nuevas tecnologías al igual que éstas se integran en nuestro , y como siempre habrá quien piense que estos cambios son dañinos, como una adicción, y quien piense que esta adaptación fortalece de alguna manera a nuestro cerebro.

Ahora yo quiero ir un poco más allá y exponer un hecho que me parece curioso y que va en relación con este artículo.

Si el artículo nos preguntaba  ¿Para qué recordar las cosas si existe Google?, yo me he dado cuenta de que existe algo más peligroso que el no pensar… el no mantener el periódico con los amigos (conocidos, familiares lejanos…)

Y aunque así en frío parezca una tontería, me he dado cuenta de que cada vez más gente deja de hacer esas típicas llamadas, digamos de cortesía, que nos permitían ponernos “al día” de vez en cuando con nuestros contactos, y en vez de eso cada vez tiramos más de “Facebook” para saber de la gente.

Hoy en día puedes no tener contacto alguno con una persona porque en algún momento de vuestro pasado tuvisteis vuestras diferencias, pero puedes estar al día de su día a día gracias a su Facebook ( o su , o su +, o la red social de turno …), porque ¿a quien no le ha picado la curiosidad y ha buscado en Facebook a aquel compañero de clase de primaria con el que parecía que la amistad iba a ser eterna?, o quién no ha buscado a esa persona con la que en la universidad tuvo un “affaire”, o a esa ex pareja de la que no has sabido en años.

La curiosidad es inerente al ser humano, y nos es más sencillo ser curiosos desde el anonimato de una pantalla que a través del contacto directo con determinadas personas, entre otras cosas porque al tratar personalmente nos podemos encontrar con contestaciones que no resulten de nuestro completo agrado.

Aquí seguro que nos sale el usuario de turno que nos diga que si una persona ajena a nuestra red de contactos puede ver datos sobre nosotros es porque tenemos una deficiente configuración de las políticas de privacidad de nuestros perfiles… pero por muy bien que los configuremos, quien no ha agregado alguna vez a alguien a quien no tiene la certeza de conocer… o algún perfil de o a algún amigo del amigo de un amigo que pone unos chistes elocuentes o unas tiernas imágenes de gatitos?

Todos cometemos estos errores, porque nos parece que no estamos dando nada importante a las personas con las que compartimos espacio en las redes sociales, pero a nadie se le ocurriría extrapolar esta actitud a la “Vida Real ™” así que haciendo una pequeña analogía con el célebre libro de Lou Marinoff “Más Platón y menos Prozac”, yo un “adicto” a consultar en esta pantallita desde la previsión del tiempo hasta lo que ha desayunado mi vecino os quiero dar un consejo que podría ser algo como:

Más personas y menos pantallicas

Haced un poco más de “networking” 1.0 aprovechando el veranito, las terrazas y el buen tiempo y dejad los móviles, tablets, ordenadores y demás en casa, vuestro cerebro y vuestros amigos os lo agradecerán

 

Comentarios

comentarios

La vida a mi manera by Roberto Ruiz Herrera
Follow

Get every new post delivered to your Inbox

Join other followers:

%d bloggers like this: