Revolution Light (I)

Dice una frase de Paulo Coelho que cuando deseas algo con todas tus fuerzas el universo entero conspira para que lo consigas, y esta frase que parece la típica frase hecha, encierra más verdades de las que a priori podamos creer, y para muestra un botón.

Hace un tiempo  cuatro fotógrafos de estilos diferentes a los que tengo bastante admiración plantearon la posibilidad de hacer un workshop en Madrid para mostrar sus diferentes formas de trabajar. El workshop iba a tener lugar aprovechando el puente del 15 de Agosto, una fecha que a priori por estar en medio de las vacaciones era más que aceptable para casi todos los que nos pudiera interesar.

A mi evidentemente me interesaba acudir a este workshop, no sólo por “desvirtualizar” a los profesores y a los alumnos que iban confirmando su asistencia, sino porque era una oportunidad única para aprender de primera mano la forma de trabajar de estos profesionales. El hecho de que fuera en mitad de las vacaciones no parecía ser a priori un impedimento insalvable, aunque conforme iban pasando los días parecía más complicado el poder acudir al curso en cuestión.

Ya había desistido de asistir cuando bajando a la playa mi mujer me dijo que si tanta ilusión me hacía, ¿porqué no me iba a hacer el workshop? y he de reconocer que conforme me lo decía yo iba haciendo en la cabeza la cuenta de los kilómetros que tenía que hacer para acudir a Madrid, asistir al curso, volver a recoger a la familia y seguir las vacaciones… seguía siendo inviable.

Y a partir de aquí fue cuando el universo empezó a ayudarme, era viernes, las tres de la tarde, estábamos en Cambrils en la playa y ni tenía cómo llegar a Madrid ni plaza en el workshop ni reserva en el hotel… me puse en contacto con Leandro Crespi (uno de los docentes) y me confirmó que hasta la noche del sábado podía confirmar la asistencia… lo siguiente era hablar con el hotel, tenían habitaciones libres, así que reservé una por si a caso, lo peliagudo era el llegar a Madrid y desde donde hacerlo, lo más lógico era hacerlo desde Alicante, puesto que la siguiente parada de nuestras vacaciones era Benidorm, tras mucho luchar con la web de Renfe (un clásico) conseguí un billete de ida para el sábado desde Alicante a Madrid. Sólo me quedaba llegar a Alicante…

A las ocho de la mañana del sábado teníamos todo preparado para irnos a Alicante desde Tarragona, una mañana de conducción intensa nos esperaba, había que llegar pronto para que nos diese tiempo a comer y a que me acercaran de Benidorm a Alicante para coger el tren… una odisea de kilómetros que parecía no iban a acabar nunca.

Al final entre parada y parada del viaje uno de los compañeros del curso que también salía desde Alicante me propuso ir con él en el coche, cosa que no sabe lo que le he agradecido, no sólo por ahorrarme el viaje en tren (que los amigos de renfe se pasan un huevo con las tarifas), sino porque hemos llegado antes de lo esperado y con una conversación de lo más amena.

Y aunque hace unos días me pareciera increíble e imposible el poder estar escribiendo estas líneas desde Madrid he de decir que una vez más el universo ha conspirado (con la ayuda de mi querida mujer) para que me salga con la mía y pueda asistir al curso que en unas horas nos impartirán estos cuatro monstruos de la fotografía.

Cuando pasen estos días os contaré que tal ha estado la experiencia, aunque no tengo duda de que os diré que habrá sido una experiencia única.

5 comments

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  4. Mcallan   •  

    Pues cuenta cuenta ….

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