Una sanidad ¿universal?

He dejado reposar una semana esta idea en la cabeza y ahora puedo escribir estas líneas más tranquilo y quizá menos cabreado.

La Constitución española (1978) representó un hecho sin precedentes en la historia de España respecto al reconocimiento de los derechos fundamentales de los ciudadanos, posterior a la constitución y con la Ley General de Sanidad formaron un marco legal de los sistemas de salud hasta la actualidad.

La Ley General de Sanidad, del 25 de abril de 1986, instaura el Sistema Nacional de Salud mediante la integración de diversos subsistemas sanitarios públicos. Su finalidad es, según el artículo 1, “la regulación general de todas las acciones que permitan hacer efectivo el derecho a la protección de la salud reconocido en el artículo 43 y concordantes de la Constitución”.

1.Universalización de la atención. Cubre al 100% de la población, independientemente de su situación económica y de su afiliación a la seguridad social.

2.Accesibilidad y desconcentración. Para garantizar la equidad en el acceso a los servicios se ha instrumentalizado la regionalización sanitaria, basada en situar los diferentes servicios sanitarios lo más cercas posible de donde vive y trabaja la población. Se trata así de reducir la concentración de centros sanitarios en los núcleos urbanos.

3. Descentralización. En la actualidad se tiende a descentralizar la gestión de los recursos sanitarios; para ello se han emprendido unas reformas en la organización del sistema sanitario, con el fin de asegurar una mayor capacidad de respuesta por parte de los servicios y de los profesionales a las necesidades y aspiraciones de los ciudadanos. Se tiende a implicar a la comunidad en la toma de decisiones sobre la gestión del gasto y en el modo de utilización de los servicios.

4. Atención Primaria. En el servicio nacional de salud, la base de la atención sanitaria es la atención primaria de salud.

Si partimos de que todo lo anteriormente expuesto es cierto, puesto que es lo que marca la Constitución Española y la Ley General de Sanidad, se supone que cualquier persona que tenga un problema de salud puede acercarse a las instituciones sanitarias y será atendido. Si a parte de esto utilizamos el sentido común que dictaría que las necesidades Urgentes deben ser atendidas en los servicios de Urgencias, generalmente Hospitalarias, y que los centros de salud están destinados para aquellas atenciones que no revistan una URGENCIA, sería lógico que para un problema con un vendaje hecho en un Servicio de Urgencias Hospitalarias pudiésemos acudir a un centro de salud para que nos atendieran ¿verdad?… Pues NO es necesariamente así.

El pasado sábado día 22 de enero mi mujer en ese momento embarazada se cayó sufriendo un esguince el cual fue atendido en los servicios de urgencias del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza en el cual procedieron a realizar un vendaje compresivo para la sujección del tobillo puesto que al no poderle realizar una radiografía por su avanzado estado de gestación (+30 semanas)  no se podía saber la gravedad de la lesión, recomendando en el parte de urgencias reposo y visita al médico de cabecera en 7 días para valoración.

El domingo pasó entre los dolores típicos de un esguince, pero pasó sin ir a mayores, el problema vino por la noche cuando cada 20 minutos mi mujer se despertaba con un terrible dolor en la pierna como si se le durmiera porque el vendaje le apretase, así que el lunes nada más levantarnos la acerqué al centro de salud de Valdespartera, el más próximo a nuestro domicilio. La escena era dantesca, ver a mi mujer con el tripón que llevaba con las muletas intentando llegar a la puerta del centro de salud llorando porque no podía más hasta que se nos ocurrió pedir una silla de ruedas para acercarla hasta el mostrador.

Y una vez que estábamos en el mostrador frente a la querida funcionaria de turno nos hace la pregunta del millón:

¿Les corresponde este centro de salud?

A lo que le intenté explicar que por domicilio sí, pero que mi mujer no había realizado el cambio porque con el embarazo y tras la muerte de nuestro anterior hijo le habían aconsejado no cambiar los papeles para poderle hacer el seguimiento el mismo equipo médico que le estaba llevando hasta ahora la señora ya me había fruncido el ceño y dicho que si queríamos que la atendieran que se fuera o a su centro de salud o a urgencias, que allí no le podían atender porque tenían sus cupos.

Intentando razonar con la señora administrativa de turno, que no tiene porqué saber de atención primaria, le consigo explicar la situación para ver si una enfermera por favor le puede revisar el vendaje. Parece que consigo hacerla entrar en razón y se va a buscar a una enfermera para hacerle la consulta con mi consecuente cara de alivio.

Una cara que duraría poco, puesto que la señora enfermera se desmarca con que el vendaje se lo tiene que revisar el médico que se lo ha aplicado, o en su defecto el médico de cabecera, que ellos no tienen ninguna información sobre los motivos del vendaje, cosa que no es cierta puesto que lo primero que le había aportado era el parte de urgencias en el que se detallaban los motivos por los que se procedía al vendaje del pie. La señora enfermera al ver que por ahí no tenía escapatoria vuelve al ataque con que ellos tienen sus cupos y no hacen atención de urgencias, que nos vayamos al hospital que para eso están los Servicios de Urgencias Hospitalarias.

Así que tras ser tratados como apestados por estas señoras funcionarias en un centro de salud que según dicen los periódicos está saturado, pero que debe de ser sólo por cifras, porque a esas horas de la mañana se encontraba completamente desierto (bueno para no mentir había una persona más esperando a la vez que nosotros la cual no salía de su asombro por lo ocurrido pero que tampoco abrió la boca) nos encontramos en la puta calle sin ser atendidos teniéndonos que ir a Urgencias del Clínico para que le revise un facultativo un vendaje que cualquier enfermera podría haber revisado si le hubiese dado la gana (y conste que con esto no infravaloro al gremio de enfermeras y enfermeros, que tiene todo mi aprecio por la labor que continuamente realizan).

Bueno pues con todo esto nos personamos en el Hospital Clínico, donde efectivamente nos atienden sin ningún problema, como siempre atienden a todo el mundo, mirándonos con extrañeza cuando les contamos el motivo por el que hemos acudido a Urgencias…

El resultado de la atención es un nuevo vendaje igual que el anterior en el cual se había pecho un pliegue y por eso presionaba más de lo que debía, pudiéndolo haber vuelto a vendar cualquier persona.

Y ahora me planteo yo si tan complicado es atender a una persona, aunque sea  por humanidad, que no estamos hablando de que le hubieran tenido que hacer una intervención costosa en tiempo y dinero, estamos hablando de atender a una mujer embarazada de más de 30 semanas que tiene un esguince y hay que revisarle una venda…

Igual mi mujer tenía que haber dicho que no tenía papeles y haber puesto un acento raro, o quizá tenía que haberles tratado de malos modos, en vez de hacerlo educadamente y con calma como lo hice…

Ah y por cierto, el motivo por el que se le dormía la pierna a mi mujer era porque estaba sufriendo un principio de isquemia, que se define como el sufrimiento celular causado por la disminución transitoria o permanente del riego sanguíneo y consecuente disminución del aporte de oxígeno (hipoxia), de nutrientes y la eliminación de productos del metabolismo de un tejido biológico. Este sufrimiento celular puede ser suficientemente intenso como para causar la muerte celular y del tejido al que pertenece (necrosis) el cual se producía por el vendaje realizado para sujetar el tobillo, puesto que en las embarazadas hay problema con el retorno circulatorio en las extremidades, motivo por el cual se intenta vendar lo menos posible, siendo recomendada una tobillera semirrígida que se pueda retirar con facilidad para “que el pie respire”, lo cual junto con una sesión de fisioterapia  hace que la sangre fluya correctamente y el esguince mejore mucho antes. Por cierto quiero aprovechar para darle las gracias a Mireya y a sus compañeros de trabajo por darle las indicaciones para retirar el vendaje y acudir a la consulta de fisioterapia.